• Asociacion Civil Concordia

Igualar oportunidades.


Por Pablo de la Torre - Presidente de la Asociación Civil Concordia

Publicada en el diario La Nación el 16-10-2019


“Muchos dicen que si sos mujer no servís”


La pobreza no es principalmente una cuestión económica, sino de falta de vínculos, recursos emocionales, autoestima y capacidad de autogestión de la propia vida. Ésta se potencia cuando se trata de madres con sus hijos porque tampoco pueden darles a ellos lo que nunca recibieron.


Desde el año 2015, el Municipio de San Miguel lleva adelante un programa de acompañamiento familiar, “1000 días”. Con él se buscó dar un enfoque distinto al abordaje de la cuestión social desde el Estado. Es básicamente pasar de un modelo proveedor-asistencial a uno que acompaña y brinda herramientas.


Esta experiencia local tiene como finalidad revertir una serie criterios de vulnerabilidad establecidos y medidos rigurosamente por medio de un sistema informático. En el año 2017, CIPPEC evaluó el funcionamiento del programa y destacó sobre todas las prestaciones y efectos positivos, la satisfacción de las madres de sentirse acompañadas y escuchadas: “que alguien venga a preguntarme cómo estoy”.


Sin embargo, el desafío no termina allí. ¿Cómo lograr que esa madre, una vez dada de alta no vuelva a caer en patrones de vida apenas superados? Mucha de ellas son mujeres fuertes, pero que viven con el miedo y la desconfianza que su historia les enseñó y que, en la mayoría de los casos, no pueden pensar en el futuro o en un proyecto personal porque las necesidades urgentes del presente las ahogan.


Y es ahí, justamente, donde el estado que acompaña puede pegar el salto cualitativo que el modelo asistencialista no puede dar: brindar herramientas para que esas mujeres sean capaces de autogestionar su futuro y el de sus hijos.


Así nació, a la luz de estas experiencias, el programa Proyecto de Vida, destinado a mujeres embarazadas adolescentes y adultas y madres con hijos de 0 a 3 años en situación de vulnerabilidad. Consiste en encuentros semanales de casi dos horas, en las cuales primero se hace un taller enfocado al desarrollo personal, la autovaloración y el fortalecimiento afectivo, y, en la segunda parte se dictan cursos de formación y capacitación en oficios: panadería, bijouterie, peluquería, costuras, herramientas de emprendedurismo, son sólo algunos ejemplos.


Proyecto de Vida no sólo busca capacitar y potenciar habilidades y talentos, sino generar verdaderas redes sociales y comunitarias entre mujeres en la misma situación. Que logren alejarse de los círculos de violencia, puedan terminar sus estudios, se conviertan en el primer agente sanitario de su familia, que encuentren seguridad, autonomía y valor personal. En cada encuentro se respira optimismo, se transmite alegría. Se puede resumir en lo que dijo una de las mamás asistentes, adolescente y víctima de abuso: “Yo vengo acá y aprendo, sé que sirvo”. Un verdadero empoderamiento.

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